“El que tiene miedo de la pobreza, no es digno de ser rico” Voltaire.

Infinidad de veces he expuesto públicamente mi opinión y filosofía de mercado ante quien estuviera interesado en conocerla. Hoy, una semana más, expongo mis inquietudes ante ustedes, aquellas que me identifican como Trader, economista y persona, aunque muchas veces sean contrarias, siguen una línea; la mía. Y ello es fundamental para ser consistente, ¡confiar en uno mismo! Aún asumiendo, pero controlando, que podemos no estar en lo cierto cientos de veces. ¿No les parece?

Los inversores individuales son muy diferentes de los inversores institucionales, como fondos de pensiones o fondos de dotaciones. No sólo es que los inversores individuales tengan menos dinero, una realidad evidente, sino que hay una realidad decisiva: todas las personas físicas son mortales. ¿A qué viene esto? Pues a que la mortalidad es una realidad dominante para todos los inversores individuales, en su doble condición de personas e inversores, y por supuesto, el momento exacto de esta gran realidad no se conoce. ¡La vida es breve! aquellos que ganan renta tienen un número finito de años para acumular sus ahorros de toda una vida e invertirlos con el fin de tener seguridad en el momento de su bien merecida jubilación. Los que ya no están ganando y ahorrando, tienen unos recursos financieros finitos de los que dependen a lo largo del número desconocido de años que vivan. Una relación evidente pero no cuestionada muchas veces financieramente, que nos lleva a tomar decisiones impulsivas en algunos casos.

Con frecuencia, el dinero de los inversores individuales adopta un gran significado simbólico y puede tener un intenso efecto sobre las emociones de los inversores, como siempre mantenemos. Aunque la clave del éxito a la hora de invertir es la racionalidad, la mayoría de los inversores no pueden evitar que sus emociones les influyan, y en determinadas coyunturas o momentos, lleguen incluso a imponerse. Muchas veces, su dinero les representa, a ellos y al valor de sus vidas, ¿les suena? De la misma forma que muchos emprendedores solemos identificar nuestra valía íntima con el valor de nuestras empresas, graso error. Muchas veces he pensado que este síndrome de “mi dinero soy yo” no es más que otro modo de expresar el temor a la muerte, a aquello que nadie controla y que todos tememos, que todo el mundo piensa y nadie menciona. Idéntico a muchos comportamientos de los inversores ante el mercado…

Conocerse a sí mismo contribuye al éxito en la inversión, ya que ayuda a los inversores a evitar la tendencia perfectamente humana de seguir a los ganadores y castigar a los perdedores, como aquello de comprar a precios elevados y vender a precios bajos… Ahora bien, la clave real es la gestión del riesgo per se. Riesgo, es sorprendente que una palabra tan sencilla pueda tener tantos significados diferentes para los diversos usuarios. El riesgo es distinto de la incertidumbre. El riesgo describe los resultados esperados cuando las probabilidades de que ocurran se conocen. Más allá de ello siempre he considerado que la mil veces mencionada condición de “arriesgado/a” en la inversión, por el contrario, es similar a la incertidumbre y a eso es a lo que nos referimos los académicos cuando hablamos de beta (volatilidad relativa) y de riesgo de mercado, incluyéndome sólo en parte. Es una lastima que no utilicemos los términos exactos ya que para mi el riesgo es no tener el dinero que se necesita, cuando se necesita. Ni más ni menos y ahí cada cual en su soledad, ahí dónde no se nos permite fingir; ¡resiste su propia pulsión primaria!

Tras mi muchas veces incomprendidas reflexiones, lo cual considero lógico y previsible ya que cada uno de nosotros construimos y obtenemos de las vivencias experiencias muy distintas, me gustaría adentrarme en el mercado.

Como bien sabemos y hemos expuesto analíticamente en Blackbird esta semana, la corrección se adentra dentro de un proceso normal de ajuste con un cómputo total de 3 semanas. Esperamos comprobar los niveles semanales para poder empezar a tomar posiciones de arranque. Los 2.040 puntos del SP500 podrían dar volatilidad en caso de perderse, pero por el momento los precios tantean más la zona de máximos, lo que permite al componente emocional, del inversor europeo, mantener la calma, ante un posible repunte de volatilidad en las bolsas americanas.

Sin embargo, a pesar de la caída en la volatilidad del mercado, circunstancia que podemos observar en el comportamiento del VIX, las bolsas nos han enseñado aquello que tantas veces tratamos de explicar en Blackbird y es que el mercado, antes de atacar se defiende. Esta circunstancia nos hace insistir, que más allá de la complacencia está el mercado y sus circunstancias y que mantenernos advertidos de los riesgos, es condición sine qua non, para poder controlarlos.

Otro aspecto relevante de la semana es el comportamiento de los bonos, con ajustes severos en los precios de la renta fija a 10 años, en USA y Alemania. El Bund está en una burbuja estratosférica y cualquier ajuste en su precio, podría incrementar notablemente un rendimiento, que es prácticamente nulo. Esto puede dar volatilidad al DAX, por lo que más allá del buen tono mostrado a corto plazo, seguimos insistiendo en comprar valor en momento más que momento a secas, por más bueno que éste sea.

Dicho esto, la cuestión siempre es cómo jugar nuestras cartas y ganarle ese pulso operativo al mercado. Me resulta interesante remarcar hoy bajo un plano formativo y dada la coyuntura de mercado que observo, la teoría de Dow, el primer sistema de trading documentado. Como bien sabemos fue creado por Charles Dow, y su idea no era utilizarlo como sistema operativo, simplemente, se deduce por sus escritos que era un barómetro para determinar la salud de las tendencias, o al menos así lo consideramos.

A pesar de ello, la teoría de Dow ha dado excelentes resultados a lo largo de los años. Sin embargo, a pesar de no ser de gran utilidad práctica, es una herramienta a partir de la cual se desarrollan muchos sistemas de Trading.

Veamos entonces, de un modo breve, los principios básicos de la teoría:

La teoría de Dow se aplica a las dos medias originales del Dow Jones: la media industrial y la de transportes.

Las medias lo descuentan todo. El cierre refleja todos los partícipes del mercado, su juicio y sus emociones. Por lo tanto, toda la información que está a disposición del mercado está reflejada en los precios.

El mercado tiene tres movimientos: primario, secundario y terciario;

Movimiento primario. Es lo que se conoce como mercado alcista o bajista, es la tendencia dominante, la marea del mercado. Se compone de movimientos secundarios y reacciones contra la marea. Su duración media es de 2 años. Cada reacción contra movimiento secundario recorre entre 1/3 y 2/3 partes del movimiento previo, siendo habituales los retrocesos del 50%.

Movimiento secundario. Los movimientos secundarios se componen de movimientos impulsivos en favor de la tendencia y de movimientos reactivos contra la tendencia primaria. Acostumbran a durar entre tres semanas y varios meses. Son las olas de la marea.

Movimiento terciario. Hemos definido la marea como la tendencia dominante y las olas como los movimientos secundarios. Los movimientos terciarios compondrían los rizos de las olas. Tiene una duración inferior a 3 semanas. Según la teoría de Dow, estos movimientos no tienen ninguna utilidad práctica para los inversores a largo plazo.

Los mercados laterales se consideran tendencias secundarias: la teoría de Dow habla originalmente de line. Nos enseña que las correcciones secundarias contra la marea de mercado pueden ser en tiempo o en profundidad. En tiempo son lo que Dow llamó líneas (mercados laterales). Y en profundidad son tendenciales (alcistas o bajistas).

El volumen se mueve con la tendencia. El volumen crece a medida que crece la tendencia. Cada nuevo pico, debería de ser acompañado de un volumen cada vez más elevado. 

Las medias confirman el movimiento. Una señal de compra o venta únicamente se da cuando ambas medias confirman el giro. Una divergencia entre ambas medias es un síntoma claro de que la salud del mercado no funciona correctamente.

 

Es importante remarcar este breve inciso a la teoría de Dow, que probablemente muchos de ustedes ya conocieran puesto que en las últimas 4 semanas hemos asistido a un ajuste en los mercados de Renta Variable como estaba previsto y que al final, como podemos observar en el gráfico, no ha hecho más que corregir un tercio en un proceso aproximado de un mes, de un proceso correctivo que todavía podría alargarse hacia niveles de dos tercios e incluso hasta 3 meses.

De aquí la importancia de mantener el control en el proceso operativo, puesto que por más que queramos correr, los tiempos del mercado nos los propone el propio mercado y no me cansaré de repetirlo, y nuestra ansiedad operativa es claramente un lastre, que va en contra de nuestros intereses. Esta semana hemos aprovechado para buscar un repunte en volatilidad, y vender Put para ir sumando argumentos de cara a un año, que con permiso de los bonos y de las bolsas americanas, podría ser excelente, animado por las políticas monetarias expansivas, propuestas por el BCE.

Bien sabemos que en los procesos correctivos hay que estar al margen del mercado, esperando la oportunidad de entrada. Los tiempos lo son todo en el mercado y hacer operativa a corto plazo sin comprender lo que hay detrás de dicho mercado está abocado al fracaso. No siempre uno puede hacer las mismas cosas pues el mercado es dinámico, así lo entendemos y así lo enseñamos en nuestros programas formativos. La idea entonces ahora, que estamos en medio de un proceso correctivo como comentaba, es seguir nuestro criterio y aprovechar este repunte de volatilidad para buscar cortos de Put sobre IBEX 35 con vencimientos a septiembre de 2.015 y con strike en los 11.700 puntos.

 

 

Estamos ante primas interesantes, con los máximos relativos anteriores dando suficientes argumentos para defender la elasticidad. Creo que la sacudida nos permite hacerlo y así lo hemos llevado a cabo operativamente, ya que como decía inicialmente lo único fundamental para ser consistente, ¡es confiar en uno mismo! Aún asumiendo que podemos no estar en lo cierto cientos de veces. Pero siempre preferiré intentarlo bajo mis firmes argumentos que soñar haberlo conseguido.

Gisela Turazzini

 

Blackbird CEO

 

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