¿DIRECTOS A LA RATONERA?

“La diferencia entre lo que hacemos y lo que realmente podemos hacer, bastaría para solucionar la mayoría de los problemas del mundo” Mahatma Gandhi.

Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que papá Estado redentor te deja recorrer. Pero aunque nos pese a veces, las grandes almas tenemos voluntades, y las débiles sólo deseos, así que si no estás pensando en hacer algo realmente grande, no estás pensando en nada. Muchos de ustedes se habrán preguntado alguna vez cuál es el secreto del éxito, para mi tiene dos palabras: decisiones correctas.

Pero, ¿cómo podemos tomar las decisiones correctas? Con una palabra: Experiencia. ¿Y cómo se consigue? bajo el tedioso camino de otras dos palabras; decisiones equivocadas. Así que háganme un favor y no olviden nunca ni su historia ni su destino, porque el destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.

Y hablando de voluntades… ¿No tienen la sensación de que existe un extraño “tabú” para muchos líderes de opinión respecto de los mercados financieros? Algo que en cierto modo no ha dejado nunca de sorprenderme, puesto que demonizar a mi querido Mr. Market como un ente dañino para la economía es ciertamente un clarísimo signo de que como decía mi madre; ¡la ignorancia es muy atrevida! El cielo es azul, el agua moja y los mercados financieros favorecen la libre circulación del capital en nuestra economía, fin.

Lo cual obviamente prevalece ante todo lo demás y tiene una notable importancia si lo que estamos construyendo es con base en el capitalismo. Soy consciente de que unos cuantos a veces olvidan convenientemente el fracaso de la antigua Unión Soviética, pero simplemente prestando un poquito de atención en lo que se ha convertido Rusia, y aún mejor, analizando a los herederos del poder de Stalin, podemos darnos cuenta sin mucho esfuerzo de que cualquier mensaje en contra de mis mercados, no solamente es una oda a la inepcia, sino también a la hipocresía.

Seguramente el problema radique en la enorme confusión que genera el hecho de no comprender las cosas, puesto que los mercados de capital no son el problema señores, lo son los mercados especulativos y ¡aquí es donde hay que estar! Y es que quien perturba la normalidad de dichos mercados convirtiéndolos en una jungla de codicia y vanidad, no es sino “Mr. Poder” en forma de intervencionismo.

Pero claro, entonces sí que conviene hablar de lo malvado que es el mercado, ¿no? aquél de las burbujas financieras y ese que distorsiona el libre funcionamiento del mercado real ¡hipócritas! Porque no olvidemos que fue Bill Clinton en 1994 quien decidió ayudar a sus vecinos Mejicanos en un ejemplo de provincianismo cínico histórico.

¿Pero, y qué dirán de nosotros si no ayudamos a nuestros vecinos? decía la estirpe más progre de Wall Street, como todo buen hipócrita siempre pendiente más del qué dirán que de la empatía real de ver a un amigo/vecino en problemas, ironías del destino. Definitivamente cada día tengo más claro que el ganador; ¡gana! y no pregunta.

Pues les cuento, USA ganó mucho dinero financiando la bancarrota de Méjico, y de allí pasamos a forjar el autoconvencimiento durante todo un año de arrogancia intervencionista, entre el Long Term Capital Management, la crisis de los tigres asiáticos, la burbuja .com de la mano de su exuberancia irracional, la quiebra de Lehman Brothers y la manguera eterna de mi amigo “Helicopter Ben”.

Pero oigan, tenía que ser un virus el que nos hiciera entender la vulnerabilidad que tenemos como seres humanos, ¿eh? y que al fin y al cabo todos habitamos un mismo planeta que tenemos la obligación moral de cuidar si no queremos que esta pandemia 2020 sea únicamente un simple aviso de lo que nos espera, la naturaleza es sabia.

Dicha vulnerabilidad es la que de igual manera nos ha llevado a comprender, o al menos debería, que la economía es cíclica y que sí existe una Ley natural; ¡TODOS los excesos se pagan! Y el exceso monetario y fiscal ha dejado al establishment dentro de una auténtica ‘mousetrap’, que deja nada más y nada menos que al gordito ratón del Estado bajo el tormento de dirigirse a un callejón sin ni una sola salida.

Los excesos de deuda y liquidez que anteriormente les explicaba, deberán sobreponerse ante unos mercados especulativos que han dominado la última década, zombificando la economía y creyendo que los tipos de interés negativos van a ser eternos. Sin embargo, la falta de inversión en CAPEX por parte de las compañías industriales en pro de una irremediable financiación hacia lo absurdo en forma de “capital riesgo”, o lo que denominé como ¡la burbuja de la disrupción! en una de mis tribunas previas al confinamiento de 2020, ha generado una verdadera atrofia sobre la oferta de las materias primas, lo cual podría provocar un auténtico colapso en los mercados financieros y por ende, en las economías.

Los bancos centrales se han visto obligados a entrillonar el mundo mediante la financiación de los déficits públicos de unos Estados que al parecer se han olvidado del coste de la inflación, con una deuda sobre el PIB en máximos históricos ¡nada mal! Esta situación, probablemente mantenga a los mercados financieros controlados mientras los Estados expanden sus políticas presupuestarias hacia el ciclo, pero no olviden que a la vez esta montaña de deuda fiscal y de tipos 0, ¡sigue vigente!

Sin embargo, todo parece indicarme que Mr. Market cohabitará en un peligroso y tortuoso camino que dirigirá a la economía a una doble encrucijada; normalizar las políticas monetarias y provocar un terrorífico colapso financiero en los mercados, o verse atrapado en el miedo de caer nuevamente en un riesgo sistémico, pues mal que mal, mejor un shock de inflación que permita pagar la deuda, que no desmontar a leches el capitalismo, ¿no les parece? algo que por supuesto señores, nos traería un proceso de estanflación, elevado paro y recesión. Como ven, aunque el entorno económico mundial siga empeñado en hacernos creer que la máquina monetaria y de crecimiento no tiene fin…

La única realidad es que el peso de la demanda agregada sobre una economía absolutamente endeudada e incapaz de verter capacidad sobre la oferta, nos acerca a un pernicioso proceso de inflación, que se presenta al mundo como “el gran reto de nuestra generación” y que debería hacernos comprender de inmediato que la diferencia entre lo que hacemos y lo que realmente podemos hacer, bastaría para solucionar la mayoría de los problemas del mundo. Hoy nuestro mundo y nuestra vida nos implora determinación, determinación para hacer por una vez lo correcto aunque nos duela. Y lo correcto señores míos es controlar la inflación a expensas de los mercados especulativos, al fin y al cabo la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.

Gisela Turazzini, CEO de Blackbird Bank.

Blackbird Research
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