¡La derogación de la sensatez!

«Vamos a derogar la reforma laboral, a pesar de todas las resistencias, que las hay y son muchas, a pesar de todas aquellas personas que, estén donde estén, jamás han querido derogar el modelo laboral de precariedad que ha impuesto la derecha unilateralmente en nuestro país», Yolanda Diaz.

Siempre he mantenido que las mentiras más crueles son dichas en silencio, y que aquello de que las grandes masas sucumben más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña, es palpable, teniendo en cuenta por supuesto que el hecho que nos lleva a ya no poder confiar ni creer es lo que más aterra, y no la mentira per se. Todo cuanto sea construido alrededor de una mentira se vuelve poco inteligente, descontrolado y vulgar, aunque lo que empeora sobremanera el hecho en sí es que el ejecutor se crea su propia mentira. Al que juró hasta que ya nadie confió en él; mintió tanto que ya nadie le cree; y pide prestado sin que nadie le dé; le conviene irse a donde nadie lo conozca.

Cerramos la pasada semana bajo una dantesca hipérbole populista en la que una vez más PSOE y Unidas Podemos se han enzarzado en la absurda discusión de quien se atribuye el mérito de derogar la reforma laboral que aprobó España en 2012. Déjenme decirles que por más que una mentira se defienda férreamente en el tiempo, no dejará de ser mentira. Así funciona la estirpe ‘progre’ de nuestra querida España, que sigue insistiendo en lanzar un mensaje demonizador sobre la reforma laboral, que a colación de las palabras de Yolanda Díaz, me parece no entender muy bien en qué consiste.

Así que, haciendo uso de sus propias palabras, ni la reforma laboral se va a derogar, ni tampoco ha sido impuesta de manera unilateral por parte de la derecha española, señora Díaz. Es más, la reforma laboral ha sido redactada por la Unión Europea, alabada y elogiada por el FMI y la OCDE y en todo caso aprobada por el gobierno de una España vendida a los mercados financieros y obligada a ceder ¡y mucho! para poder pagar las “funcionóminas”. ¿En definitiva? Estamos ante una reforma al amparo de una crisis provocada por la burbuja inmobiliaria y el intervencionismo “deformista” del Plan E del PSOE de Mr. Zapatero.

La España previa a la reforma laboral de 2012 consistía en sujetar una tasa de paro del 16,5% y con tan solo 3 años por debajo del 10%, con un desastroso dato de temporalidad en ocasiones de hasta el 30% ¡pas mal! Hoy en día sabemos que la reforma evitó la destrucción de 1 millón de empleos, algo que en caso de haberse implementado ya en 2.008 habría evitado perder un total de 3.000.000 de puestos de trabajo, lo que significa que si en vez del “deformista” Plan E estos señores hubieran aplicado la reforma que tanto detestan, la España socialista de Zapatero habría pasado de una tasa de desempleo del 31% al 18%. ¿Y encima ustedes se dedican a dar lecciones? Como decía mi queridísima madre; ¡qué atrevida es la ignorancia!

Entonces con estos datos, ¡vamos allá! ¿Cuál es el motivo real por el que quieren derogarla? Una vez más; ¡populismo barato! El camino del populismo siempre ha consistido en subvencionar votos a cambio de miseria. Escudo social le llaman, suena mejor, ¿verdad? Después se quejan de los nombres que los ingenieros financieros les ponemos a los productos estructurados… ¡vamos en pañales a su lado!

La única realidad es que la reforma laboral de 2.012 se explica desde una sencilla palabra; ¡Flexibilidad! La flexibilidad laboral que necesita una economía en crisis para reasignar sus recursos productivos entre sectores, es muy necesaria para poder mantener viables compañías en dificultades. La reforma es comprensiva con empresarios y pymes, puesto que permite que la negociación colectiva entre las empresas y sus empleados prevalezca a los convenios generalizados de los sindicatos, puesto que un empleado puede ser más permisivo a la hora de enfrentarse a una rebaja salarial temporal, con tal de sacar adelante el proyecto.

Derogar la reforma laboral

Si esta permisividad deja de tener prevalencia, entonces muchas pymes que están luchando por su propia supervivencia se verán abocadas a la quiebra, con el consiguiente impacto en el mercado laboral. Que dudo que esta gente contemple, visto lo visto.

Sin embargo, Calviño, lo mejorcito de esta casa, ya se ha enfrentado en repetidas ocasiones a Yolanda Díaz, puesto que al fin y al cabo es quien da la cara en Bruselas, no lo olviden. Así que por más que le pese a los sindicatos, ávidos siempre de poder, y a los progres de Podemos, lo cierto es que España no solamente cometería un error derogando esta reforma laboral, sino que está obligada a hacerla prevalecer. Como les decía, una mentira no se convierte en verdad por más que dure en el tiempo, y la España del 2012 necesitó del programa de compra de activos para poder financiarse a precios de mercado y no al 7,5% que llegó a cotizarse el bono español en aquel entonces ¡hay que ejercitar la memoria!

Actualmente y tras la pandemia, España aspira a obtener un buen ritmo de recuperación, pero eso sólo es posible con transferencias y deuda pública, algo de lo que no disponemos sin las ayudas de Europa. Por lo tanto, alguien debería recordarle a la señora Díaz, que en la vida el que debe tiene poco poder de decisión y que las ilusiones infantiles que a veces todos tenemos en la vida, tienen que adecuarse con responsabilidad y madurez a las circunstancias, y éstas, pues qué quiere que le diga, no son las mejores.

Nuestro país ha de dejarse inmediatamente de demagogias de tercer nivel y admitir que la reforma laboral no solamente es necesaria sino que es de obligado cumplimiento por una Europa que ya se ha apresurado a decir que sin reformas no hay transferencias.

Así que será mejor que dirijamos nuestro trabajo a gestionar de manera eficaz, inteligente y responsable las transferencias que recibiremos de Europa con el objetivo de reformar el sistema productivo de España, para que así fomentemos el crecimiento sostenible y podamos sentar las bases para construir una nación transversal y líder en sostenibilidad e innovación. Tal vez si nos centramos en ello, solucionaremos de rebote la precariedad laboral, las pensiones y el nivel de deuda. Pero ya saben, nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería

Gisela Turazzini, Blackbird Bank Founder CEO

Blackbird
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