2022: ¡UN NUEVO AMANECER!

«Si la civilización es fruto de inesperados y graduales cambios en los esquemas morales, por mucho que nos desagrade, nos veremos obligados a concluir que no está al alcance del hombre establecer ningún sistema ético que pueda gozar de validez universal», Friedrich von Hayek.

Dicen que quien ha abierto los ojos en el territorio más alucinante del mundo, pierde la capacidad de asombro. Pero créanme cuando les digo que jamás ha dejado de asombrarme esa capacidad tan propia del ser humano de superarse constantemente, en todas direcciones. Tenemos esa imperiosa necesidad de equivocarnos fuertemente para darnos cuenta de las consecuencias tangibles de nuestros actos, lo cual debemos corregir para crecer vitalmente. El tiempo es lo que más anhelamos y lo que peor usamos; ¡tempus fugit!

¿Recordáis como 2021 arrancó con el dantesco episodio de Filomena? Arrasó nuestra península y nos obligó a sufrir un nuevo tipo de confinamiento y supervivencia, por momentos hasta felices… tuvimos que hacer acopio una vez más de víveres, ante la falta de suministro provocado por la ingente nevada. Con tal escenario empezaba un 21 también asolado por la variante Delta y la duda de si seríamos capaces de gestionar la vacunación a escala global, y de si esta sería efectiva. Ya véis, no me cansaré de mantener que moriremos por falta de asombro, no por falta de cosas asombrosas.

Paradojas del destino, de Delta pasamos a Ómicron con la convicción de saber que las vacunas son efectivas y que la respuesta de la ciencia ante este ingente reto sanitario ha sido absolutamente un éxito, negacionistas al margen. Con la esperanza de ver amanecer un nuevo año bajo un claro underweight en la crisis sanitaria pasando de pandemia a endemia, tenemos otro claro ejemplo de que el capitalismo es sin duda la mejor herramienta para poder superar las adversidades. Con un mundo más unido que nunca, las noticias acerca de tensiones geopolíticas, guerras comerciales y ataques terroristas han pasado a un segundo plano, porque el primero es indiscutiblemente la fragilidad que tenemos como seres humanos.

Algo que bajo mi punto de vista es elemental, puesto que si algo soy antes de trader es persona, y si algo amo más que a los mercados, es mi planeta. El Covid y Filomena son únicamente dos metáforas del verdadero problema que como especie tenemos, y éste se llama cambio climático. Ambos casos podrían estar relacionados con el calentamiento global y el exceso de población, estos sucesos son un aviso a navegantes para toda la humanidad que deberían hacernos comprender que dicho calentamiento global es el principal reto de nuestra generación y que probablemente nos ha tocado vivir con una gran responsabilidad; saber corregir los excesos que han puesto la vida del planeta al borde de su sexto evento de extinción y el primero provocado por nosotros mismos. Nunca olviden que donde hay un gran don, hay una gran responsabilidad.

Durante este pasado año hemos tenido la enorme responsabilidad y oportunidad de mantener nuestras inversiones al calor del crash de 2020, siendo firmes en nuestra respuesta cíclica al evento de volatilidad del petróleo y logrando rentabilidades cercanas al 100% en compañías como Schlumberger, Tenaris, ACS, Repsol, Freeport-McMoRan, Southern Cooper o el extraordinario comportamiento de la carbonera Consol Energy con beneficios de hasta un 600% para nuestras carteras asesoradas en Blackbird.

Sin embargo, este segundo semestre ha sido complicado coyunturalmente y nuestra misión ha sido defender nuestra exposición hasta dejar un 50% de liquidez a la espera de ver si Mr. Market decide retomar la tendencia al calor del Plan Biden y el New Generation Fund, o bien decide corregir los excesos post pandemia al calor del tapering propuesto por la Fed. ¡Ojo! porque estos serán los puntos de control que definirán las Bolsas a medio plazo, pero con la tranquilidad de comprender que mientras los índices globales se mantengan firmes en sus máximos históricos sujetados por las grandes compañías tecnológicas en EEUU y del lujo en Europa, el trasfondo del mercado ha seguido corrigiendo, saneando los excesos y dejando en algunos sectores clave como el de la energía solar o China ajustes superiores al 60% ¡pas mal!

En este entorno, se abre camino un nuevo paradigma durante este apasionante 2022, que nos brinda el gran reto de que absolutamente todos los agentes sociales, políticos y económicos puedan dar comienzo a un nuevo amanecer al calor de la inyección fiscal más grande de toda la historia destinada a este gran reto del siglo XXI; la transición ecológica hacia un entorno energético de autosuficiencia renovable. Nuestro futuro como especie, probablemente dependa de ello y algo de lo que tal vez en unos años, llámenme loca, daremos gracias al maldito Covid.

Como nos enseñó Hayek, si la civilización es fruto de inesperados y graduales cambios en los esquemas morales de las personas, podemos concluir que no está al alcance del hombre establecer ningún sistema ético que pueda gozar de validez universal, pero ciertamente existe una norma en el capitalismo que es el incentivo y ¿acaso no es la supervivencia de nuestra especie el mayor incentivo común que tenemos? No tengo dudas de que una vez más será el capitalismo a través de aprender de nuestros propios errores, el que hará realidad a través de la innovación el gran sueño de poder vivir en paz con nuestro precioso y amado planeta. Para este 2022 me gustaría que siguiéramos unidos, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos. ¿Me acompañan?

 

Blackbird
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