¡La persistente transitoriedad!

“El orgullo de la opinión es responsable de más personas arruinadas en Wall Street que cualquier otra causa” , Charles Dow

La dantesca ironía del destino que supuso monetariamente la pandemia en un mundo exageradamente “entrillonado”, se resolvía esta semana ante un BCE que finalmente parece haber dado su brazo a torcer, sobre algo de lo cual venía advirtiéndoles durante las últimas reuniones del BCE; o bien masticaban la noticia para mantener los mercados con calma mientras avanzan las ayudas del ‘New Generation Fund’ de la UE, o bien es tal la magnitud del fracaso de Mario Draghi que no saben cómo cohabitar en un entorno inflacionista en el que la falta de apoyo del BCE en la compra de deuda pública podría sepultar literalmente la economía de la Unión Europea.

Y es que no debemos olvidar que los mercados de deuda sin el apoyo del BCE llegaron a cotizar la deuda española al 7,5% allá en 2012 cuando la deuda sobre el PIB era “sólo” del 70%. ¿Acaso ha cambiado algo desde entonces? Tal vez en lo positivo queda el saneamiento de los bancos y la socialización de las pérdidas de una burbuja que unos pocos disfrutaron y que ¡TODOS hemos pagado!  Sin embargo, parece que Christine Lagarde ha tenido que abordar la cruda realidad de una inflación que lejos de ser transitoria parece que al final, y como les venía diciendo, será persistente.

Me resulta sencillo prever que las circunstancias macro que sujetan la economía mundial se verán apoyadas por la mayor expansión fiscal de la historia, una intervención que va directamente a los mercados productivos y que obviamente, hará ruido. Y ante este pintoresco escenario el DAX y las bolsas europeas vuelven a pisar el acelerador bajista ante un soporte que sigue siendo las auténticas Termópilas de los alcistas y que volverán a ser testeadas con el apoyo de los resultados anuales que por cierto, están siendo en general asombrosos.

Como jefa de estrategia, puedo adelantarles que en Blackbird Bank seguimos siendo cautos y con una estrategia conservadora, continuamos manteniendo nuestras carteras en el 50% de liquidez bajo una estrategia operativa táctica complementaria, en busca de una continuación del rebote en Wall Street, mientras en Europa digerimos la última gran reunión de nuestro queridísimo BCE.

Con este escenario, parece que ya no quedan dudas respecto de una inflación que aparenta anclarse de manera prolongada, potenciada principalmente por los precios de la energía y los problemas de diversos sectores de actividad, manteniendo un IPC cercano al 6% y siendo éste el peor dato de inflación de todo el siglo XXI… algo que considero especialmente preocupante si tenemos en consideración la posible persistencia del encarecimiento de las materias primas, la ralentización actual de la economía china o incluso una crisis geopolítica en Ucrania con dramáticas consecuencias sobre los precios del gas.

Este nuevo escenario avivará aún más a los bancos centrales a aumentar sus tipos de interés, y en consecuencia, los costes financieros de las compañías y los préstamos al consumo, algo que sin duda condicionarán mucho aquella tan ansiada recuperación. Es evidente entonces que los bancos centrales empezarán a decidir más en pro de la condiciones de inflación y del crecimiento, y no tanto como respuesta al chantaje de mi amado Mr. Market, como venía siendo habitual tras la implementación del primer ‘quantitative easing’ de nuestro amigo ‘Helicopter Ben’…

Así que señores, la disciplina monetaria de las principales autoridades será todo un encaje de bolillos en el que habrá que mediar entre controlar la inflación sin que ello repercuta en la inversión y en el consumo de manera agresiva, y en el interín contentar en la medida de lo posible a un mercado que viene de vivir una década prodigiosa de excesos financieros. ¿Creen que tendrán la destreza necesaria para poder contentar a todos? Doubt it.

Sin embargo, por más que parezca que este escenario podría enturbiar la Renta Variable, nosotros seguimos considerando que tras un ajuste las bolsas deberían continuar al alza, especialmente capitaneadas por la rotación cíclica y sabiendo que si bien la inflación es un auténtico demonio financiero para la deuda, es un entorno ideal para nuestra Renta Variable.

De hecho, los sectores que puedan repercutir con facilidad los precios de la inflación a sus productos manteniendo sus márgenes son aquellos que verdaderamente serán el auténtico refugio para los inversores. Sectores como la energía, la salud o los bienes y servicios de primera necesidad sin duda serán los más favorecidos, así como un sistema financiero que debería de agradecer en las próximas semanas el primer mensaje favorable del BCE de la última década.

Dicho todo lo cual, me gustaría que nunca olviden lo que Charles Dow nos enseñó, y es que el mercado se mueve en tendencias e invertirlas es algo que ocurre de manera muy ocasional con el paso del tiempo, pero también comprendemos con el paso del tiempo que aferrarse al destino de una tendencia sin comprender su comportamiento cíclico es un auténtico problema, puesto que en el mercado hay una norma máxima que nos explica que cuando no te defiende el valor, te defiende el precio, y cuando el precio invierte su tendencia, lo mejor que podemos hacer es estar en liquidez, al fin y al cabo, el orgullo de la opinión es responsable de más personas arruinadas en Wall Street que cualquier otra causa, puesto que para mi no hay peor defecto que la arrogante complacencia de la ignorancia.

Gisela Turazzini, Blackbird Bank owner founder CEO

Blackbird
marketing@blackbird.es
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