¡La guerra del libre mercado!

 «La consecución del éxito en el trading exigirá a muchos traders realizar algunos cambios en el modo en que perciben la acción del mercado», Mark Douglas.

La intensidad emocional con la que percibimos el presente suele enturbiar nuestros pensamientos racionales acerca de las vivencias del pasado, puesto que lo reciente siempre dura más que lo pretérito, y al fin y al cabo, el tiempo lo intenta curar todo, ¡incluso el dolor más intenso! De este modo han experimentado los traders de todo el mundo una semana en la que los bajistas extreman el dolor del mercado con caídas pronunciadas, provocando así una brutal ansiedad en aquellos que creyeron ilusoriamente poder aceptar la volatilidad de Mr. Market bajo cierta naturalidad.

Pero claro, a veces parece que contar vulgarmente el dinero es el único resultado buscado por ciertos trader, cuando sabemos perfectamente que en nuestro oficio gestionamos el riesgo a través de nuestras conductas, y sobre todo de nuestras propias emociones. Tal vez por ello el autosabotaje es el mal endémico de un operador que parece olvidarse en cada evento de volatilidad que del control emocional depende el 60% del éxito en nuestra carrera como traders profesionales.

Es sencillamente por ello que Warren Buffett siempre hace referencia al capítulo 8 de la obra magna de su mentor Benjamin Graham, El Inversor Inteligente, que nos relata precisamente el comportamiento del inversor delante de las fluctuaciones del mercado, y el que de algún modo siempre me ha reflejado la naturalidad con la que debemos vivir el día a día del trading, que se traduce básicamente en volatilidad, puesto que de otro modo acabaremos actuando con la emoción más que con la razón y ya conocen aquello de que “un tonto y su dinero, no andan juntos mucho tiempo”.

Dicho todo lo cual, un buen trader hace bandera del autodominio y la autoconfianza como claves para la supervivencia en este mundo tan arduo. Estas habilidades consisten en la capacidad de concentrarse en la operativa sin vacilaciones, y bajo ningún concepto en las consecuencias económicas de fallar dicha operación. En definitiva, queridos míos, se trata de tener muchísima disciplina y un autocontrol desmedido sobre nuestra operativa. Algunos pocos somos ampliamente conocedores de que en el trading profesional cada operación es única y aleatoria, y no aceptar este principio puede llevarnos de facto al fracaso.

Por este motivo los patrones chartistas tratan de evaluar el comportamiento del mercado en su multitud, para darnos cierta ventaja estadística, pero jamás la certeza que millones de traders en el mundo buscan… No se equivoquen, estamos aquí para gestionar nuestros medios en medio de la jungla y eso requiere confianza, autocontrol y una gran dosis de sentido común, el menos común de los sentidos. A la mayoría de Traders les gusta el dinero del mercado, y a pocos el reto que supone la operativa, por eso hay muchos que pierden y pocos que ganan y eso no es casual señores, más bien diría que sumamente causal.

Soluciones ante la crisis

Esta semana mi amado Mr. Market no ha dejado títere con cabeza, y en estos momentos el debate emocional de un operador es de mucha frustración al encontrarse en medio del miedo de quedarse fuera de mercado, o de precipitarse. En Blackbird Bank hemos venido recomendando a nuestros inversores la necesidad de disponer de una estrategia de liquidez, habida cuenta del proceso que les he venido exponiendo estas últimas semanas en las que el fin de las políticas monetarias se concatenan con el arranque de la inyección fiscal. Esto supone más inflación y un cambio en las políticas monetarias que el propio Powell se ha encargado de repetir y confirmar, a pesar de la guerra.

Y no es de extrañar, puesto que si el escenario macro ya era adecuado para el ciclo, ahora la inflación ya ni es transitoria ni hay que tomársela al tuntún. Lo de Rusia durará mucho más de lo que dure el conflicto armado, lo cual como jefa operativa me lleva a incorporar el sector defensa en nuestras carteras de manera casi obligada, dejando en el limbo al sector financiero y a mí preguntándome: ¿seguirá Christine Lagarde el camino de Jerome Powell en su intención de normalizar los tipos de interés? 

No obstante, la pregunta que siguen haciéndose los inversores es qué hacer en estos momentos mientras le echan un pulso al mercado entre ego y vanidad, hasta que como siempre capitulen con el único argumento del miedo, quedándose obviamente fuera de un rebote que se está empezando a gestar y el cual pienso aprovechar en pro de mis carteras e inversores. En nuestras pantallas seguimos observando bajo el confort que nos otorga nuestra liquidez, que las compañías han sido severamente castigadas ante el miedo de una guerra en la que el libre mercado ha demostrado que las batallas del siglo XXI no se libran tanto en las calles, como sí en los mercados.

Y si bien Vladímir Putin sigue anclado en los absurdos vicios imperialistas del siglo XX, los aliados han aprendido técnicas modernas de lucha aprovechando así la estrangulación económica y financiera de Rusia para frenar la financiación de la campaña militar, presionando así a oligarcas, empresarios y todo un pueblo ruso para que se revelen en contra de un intento de “líder” que se ha encargado de liquidar su asombroso legado en apenas dos semanas, y por las cuales será recordado, juzgado y sentenciado por la opinión pública el resto de sus días. 

Y en este entorno de pánico y volatilidad debo confesarles que es cuando más cómoda me siento, puesto que como sucedió en la pandemia, pudimos aprovechar el colapso del mercado para comprar a precios absurdos mientras la gente debatía una vez más en contra del fin del capitalismo, algo que parece querer volver a reproducirse en el imaginario colectivo, pero del que me temo volveré a sacar tajada como de costumbre.

Al fin y al cabo, aprovecharme de las ineficiencias del mercado, ¡es mi trabajo! Y tengo muy claro que la consecución de mi éxito en dichos mercados se debe a la gran diferencia con la que percibo el mismo, y no tanto en esencia de la volatilidad de la que muchos huyen. El descaro que manejo me posiciona a aprovecharme de ella, sabiéndome ganadora de una situación que por más volatilidad que genere, será nuevamente foco de oportunidad para aquellos que vemos el trading con el respeto, la paciencia y el amor, que tanto merece.

Gisela Turazzini, owner, founder and CEO of Blackbird Bank.

Blackbird
marketing@blackbird.es
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