Wall Street puede haber salvado muchas barbas

La semana pasada reflexionábamos sobre la importancia de Wall Street. Europa, China, Japón… El deterioro en buena parte de la renta variable es francamente de manual pero los americanos, con el Russell2000 como excepción, han venido negando a los bajistas. En precios y con divergencias potencialmente alcistas en volatilidad como señalaba la semana pasada en mi tribuna semanal para El Confidencial. Estas circunstancias, con un sentimiento inversor como el que teníamos tanto en Investors Intelligence como en la AAII, no debían pasarse por alto.

Para una operativa técnica en las bolsas europeas y norteamericanas, basada en la tendencia, la única posición razonable para el conjunto de una cartera en las últimas dos semanas -al menos mientras Wall Street se mantuviera en pie- era la de pensar en comprar o la de no hacer mucha reducción del riesgo a la espera, como poco, de un rebote, para lo que había que aislarse del ruido y permanecer en el sistema: donde manda patrón, no manda marinero.

Decíamos la semana que, atendiendo a esas circunstancias y al comportamiento de materias primeras y metales preciosos, debíamos ver algo potencialmente favorable a los alcistas a corto plazo. Y ahora nos toca valorarlo porque ha sido francamente espectacular. Y es que la idea de que Wall Street iba a mantenerse en pie tenía otra derivada: la posible formación de patrones de vuelta en corto plazo sobre soportes clave; lo que ha sucedido a una velocidad endiablada como es de esperar cuando tienes una volatilidad muy alta aunque esté divergente. Con esto, Wall Street no sólo plantea que sigue viva y coleando en tendencia, sino la dificultad de los bajistas más allá de sus fronteras para emplearse aún más a fondo de lo que lo hubieran hecho, por muy respaldados que puedan sentirse por los patrones confirmados en lo que llevamos de ejercicio. Aquí manda Wall Street, entendámoslo ya, y es algo que he repetido desde estas líneas desde el día en que empecé a escribirlas.

La reestructuración del mercado norteamericano empezó con el Dow Jones de Transportes, el primero de la clase en todo momento, con su cabeza y hombros invertido sobre doble soporte (decreciente en corto plazo y creciente en corto/medio plazo). A finales de semana se rubricaba un impresionante doble tanto en el suelo en el NYSE y en el Nasdaq. S&P500 y Dow Jones de, ligeramente más irregulares en su vuelta, están superando directriz bajista primero y resistencia asociada, por lo que esencialmente podemos considerar que acompañan en la reestructuración. El Russell2000 estaría a punto de hacerlo también, confirmando un doble suelo enorme que además fijaría a la corrección desde máximo histórico como amplia bandera.

¿Se acabó entonces el predominio bajista?

No vayamos tan rápido. Todo es posible, aunque honestamente no lo creo. Desconfío de las señales de sentimiento inversor que no vienen apoyadas por un alza extrema en el ratio put/call en media 10 sesiones, que como puede verse en el siguiente gráfico está extraordinariamente lejos de los niveles alcanzados antes de un gran suelo en cada corrección relevante vivida por la tendencia desde marzo de 2009, fecha en la que el mercado norteamericano retomaba su senda histórica en largo plazo. Es el caso.

No olvidemos tampoco lo cerca que queda aún la zona de resistencias crecientes. Los famosos muros de acero. He mosvenido hablando de que Wall Street había dejado entrever la idea de una corrección más lateral que bajista, pese a los temores que expresé en torno a un punto de inflexión significativo a finales del 2021. Y los acontecimientos de esta semana desde luego lo confirman. Pero esa corrección debería por tanto ser larga en el tiempo y llevaríamos con ello sólo unos meses.

Quizá nos espere un tiempo de lateralidad como podríamos considerar que fueron las etapas de 2010/2011, 2015/2016 o incluso 2018/2020, donde vimos fuertes correcciones y rebotes dentro de procesos correctivos/consolidativos que aún estaban por desarrollarse completamente, y que tenían por tanto pendientes uno o más episodios bajistas tras el primer envite de los osos. A nadie debería sorprenderle considerando las brutales resistencias ascendentes que seguimos teniendo sobre las cabezas. La curva de tipos ya está invertida, y digerir un alza como la que ha propuesto el mercado, de modo general, entre marzo de 2020 y los altos de 2021 parecería requerir algo más de purga en tiempo o profundidad que lo vivido hasta el momento en Wall Street.

BLACKBIRD BANK
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