¡Fracaso como oportunidad!

“Por cada error que aprendas de ti salvará miles de errores similares en el futuro, así que si tratas los errores como oportunidades de aprendizaje que producen mejoras rápidas, deberías estar entusiasmado con ellos. Pero si los tratas como cosas malas, te harás a ti mismo y a los demás miserables, y no crecerás”. Ray Dalio.

Creer que un enemigo débil no puede dañarnos, es creer que una chispa no puede incendiar el bosque, al fin y al cabo la debilidad de actitud se vuelve debilidad de carácter. Y hablando de debilidades, nuestra economía mundial continúa registrando un crecimiento raquítico y vulnerable ante las verdaderas presiones inflacionistas en las que se ha sumido la economía global.

Hoy más que nunca ello nos ocupa debido a que la inquietud de los inversores se ha disparado drásticamente ante la inminencia de un menor apoyo monetario proveniente de los bancos centrales de la mano de las “tan esperadas” subidas de tipos de interés que se han instaurado este pasado mes de marzo en el mercado, y que al parecer, no a todos convencen.

En Blackbird nos confesamos inquietos con respecto a la salud de la economía global, aunque lo cierto es que los mercados europeos se han disparado un 15% tras la invasión a Ucrania por parte de Rusia, demostrando una vez más que a Mr. Market solamente le importa la liquidez y cualquier noticia que tenga un impacto directo en la ralentización de la retirada de estímulos, o incluso a su prolongación.

Algo que ciertamente me parece lógico, puesto que al fin y al cabo el mercado es eso, ¡un mercado! y la predisposición monetaria a la complacencia implica una mayor demanda de activos, lo que entiendo como el principal catalizador de las subidas bursátiles vividas durante los últimos 13 años al calor de transformar algo no convencional, en convencional.

Como les he venido planteando durante los últimos años en esta, mi tribuna de opinión, éramos conscientes de que los efectos colaterales de esta manipulación sin precedentes de las bolsas vendrían dados de alguna manera de la mano de la inflación, pero no éramos conscientes de manera precisa de sus efectos. Y la realidad es que desde Blackbird Research empezamos a observar que la nula rentabilidad de los activos de riesgo y las exageradas e injustas rentabilidades de las colocaciones a bolsa y rondas de financiación de cualquier cosa que incorpore la palabra disrupción, ha frenado la inversión en CAPEX de las empresas tradicionales fomentando cuellos de botella importantes en las cadenas de suministro, que afectan no solamente a la entrega y producción de productos manufacturados, sino a la propia inflación.

Y ¡ojo!, una inflación provocada no por la normalización salarial, sino más bien por la subida del coste de las materias primas y su afectación a la economía real, percutiendo sobre las clases medias en mayores costes de consumo y provocando que la estanflación lejos de ser un tabú, se convirtiera en la cruda realidad. No nos engañemos señores, los políticos pueden tratar de buscar el cabeza de turco en los mercados, pero la única realidad palpable es que el efecto colateral de manipular a Mr. Market no es precisamente haberlo dejado en libertad, más bien corregir un dolor que tarde o temprano tenía que estallar y ¡vaya que sí lo ha hecho!

Con la inflación disparada al 10% y los depósitos al 0%, entiendan que el inversor está destinado no solamente al hecho de haber tenido que sudar sangre para ahorrar 4 duros, sino que además ahora, no sabrá ni podrá protegerlo ante el efecto destructivo que tiene la inflación sobre el poder adquisitivo. ¡Compréndanlo por favor! puesto que las fuerzas del poder monetario global están fomentando una y otra vez entre la cultura económica global que es más adecuado endeudarse que ahorrar, y vivir por encima de nuestras posibilidades, que llevar una vida responsable, ¡y así nos va!

Con todo ello, les cuento que las bolsas tampoco se definen a corto plazo, si bien la vuelta en “V” que hemos vivido y pronosticado desde Blackbird para el DAX40 invita al optimismo, sigo pensando que hasta que no veamos los precios por encima de los 15.000 puntos, el movimiento de vuelta es más un rebote que una vuelta a la distribución, y la amenaza de confirmarse un mercado bajista sigue intacta. Obvio, también es cierto que los alcistas siguen aferrados a la divergencia del Dow Jones Industrial como agua bendita de mayo…

Llegados a este punto puedo afirmar que si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera. Y si el error es una bendición que nos ayuda a mejorar de manera recurrente si es aceptado y tratado como oportunidad de aprendizaje, también lo es que no todo error debe calificarse de necedad. Dicho todo lo cual, ¡mucho cuidado!, porque esos mismos errores tienen la peculiaridad de convertirnos en miserables si en vez de enfrentarnos a ellos como un reto hacia la mejora continua, los tratamos con miedo y vergüenza. Algo que nuestra sociedad parece no haber comprendido, refugiada en la mediocridad de lo simple, provocada en parte por la falta real de oportunidades que la excesiva regulación e intervención del Estado español está causando, así como la mala educación de nuestra cultura financiera, por llamarla de alguna manera.

A veces la gente se merece una recompensa por tener fe, pero somos los menos. Nos estamos convirtiendo en una población cretina sin ningún tipo de interés en comprender ni aprender de nuestras falencias, sin interés por mejorar lo establecido, lo cual es un claro síntoma de debilidad. Y ya saben lo que dicen de los débiles; siempre guardan un arma: los errores de los que se creen fuertes.

Gisela Turazzini, owner, founder and CEO of Blackbird Bank.

Blackbird
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