Cuando a finales de 2021 propuse la idea de un colapso de las bolsas, lo hice por la espectacularidad de la resistencia frente a la que el mercado debía terminar con las lecturas de sentimiento inversor extremadamente alcistas que desde hace meses se vivían. Pero en mi cabeza hubo siempre múltiples posibilidades, unas más profundas que otras. Siempre es así en realidad, también en mi escenario actual de suelo o fuerte rebote. No hemos visto la peor de las posibles, al menos por ahora, y nunca fue mi escenario más favorecido por una cuestión de ciclo histórico a muy largo plazo. Del que dura 90 años ya.

En estos tiempos, ser contrarían es ser alcista. Hasta el apuntador se ha hecho a la idea de un mercado bajista profundo del que sólo hemos visto una parte. Ser contrarian por sistema es un suicidio, pues te arrasan las tendencias. Ser contrarian hace semanas podía tener sentido técnicamente hablando, ahora no lo tengo tan claro. Hemos visto un rally como el del verano en el conjunto de la bolsa europea y norteamericana si ignoramos al Nasdaq y, por ende, al S&P500. De hecho, el mercado ha hecho progresos más notables desde un punto de vista técnico como explicaba la semana pasada.

Hace un par de semanas titulaba con un “no descartes que la bolsa haya hecho un suelo”. Con ello, actualizaba las ideas que ya había puesto en la mesa. Ya había comentado que el sentimiento inversor era el propio de los grandes puntos de inflexión, como en los mínimos de marzo de 2020, finales 2018, primeros de 2016, los últimos días del verano de 2011, o los mínimos de la crisis financiera en 2009... El mercado estaba listo para un rebote importante e incluso para un suelo en tendencia principal.

Ha sido una semana cargada de acontecimientos técnicos. Y contra lo que pudiera parecer, ni siquiera Wall Street rema en contra de la dirección en la que, con toda claridad, he posicionado esta tribuna desde el reversal que se producía en el mercado con el último dato de inflación norteamericano. Los elementos de sentimiento inversor que sugieren un gran suelo o, al menos, un sensible rebote, son numerosísimos. En mi tribuna de la semana pasada publiqué un vídeo donde pueden verse algunos de los más importantes argumentos que construyen la idea antitendencial que he defendido desde finales de septiembre.

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