En estos tiempos, ser contrarían es ser alcista. Hasta el apuntador se ha hecho a la idea de un mercado bajista profundo del que sólo hemos visto una parte. Ser contrarian por sistema es un suicidio, pues te arrasan las tendencias. Ser contrarian hace semanas podía tener sentido técnicamente hablando, ahora no lo tengo tan claro. Hemos visto un rally como el del verano en el conjunto de la bolsa europea y norteamericana si ignoramos al Nasdaq y, por ende, al S&P500. De hecho, el mercado ha hecho progresos más notables desde un punto de vista técnico como explicaba la semana pasada.

Hace un par de semanas titulaba con un “no descartes que la bolsa haya hecho un suelo”. Con ello, actualizaba las ideas que ya había puesto en la mesa. Ya había comentado que el sentimiento inversor era el propio de los grandes puntos de inflexión, como en los mínimos de marzo de 2020, finales 2018, primeros de 2016, los últimos días del verano de 2011, o los mínimos de la crisis financiera en 2009... El mercado estaba listo para un rebote importante e incluso para un suelo en tendencia principal.

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