La debilidad norteamericana no se está extendiendo hacia la renta variable, quizá por el efecto dólar. En cualquier caso Wall Street se ha asomado al abismo, a la frontera que nos separa de un mercado bajista, hasta un nivel que comienza a ser difícil de defender para un chartista. Pero el sentimiento inversor invita al optimismo gracias al radical pesimismo que vive el mercado.

Semana adversa para las bolsas de renta variable, con un mercado que el miércoles soñó, de la mano de la FED, pero que también se deshizo como un azucarillo inmediatamente después. Técnicamente lo peor quizá se esté viendo en Europa por producirse la vuelta atrás en plena directriz bajista para índices tan notables como el DAX40 y el EuroStoxx50. Y por tercera vez; algo que sabemos que planteaba el techo desplegado y confirmado por el Stoxx600 tras una violenta recuperación y movimiento lateral frente a su media móvil de 200 sesiones, uno de los elementos que señalé para valorar una posible recaída de la renta variable a este lado del charco. El viernes fue feo también, con una ruptura poco halagüeña en el sector bancario, también frenado en su media de 200 sesiones.

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